Trastornos Disociativos: despersonalización y desrealización

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¿Alguna vez has tenido la sensación de salir de tu propio cuerpo y observar lo que estás haciendo desde otra perspectiva? ¿Has sentido la extraña sensación de no conocer nada de lo que te rodea, que todo de repente te parezca extraño a pesar de que las personas de tu alrededor y el lugar dónde te encuentres sean perfectamente conocidos por ti? ¿Quizás hayas tenido la sensación de que tu realidad es como una “película” externa?

Estas dos sensaciones son las llamadas despersonalización desrealización, de las que hablaremos en este artículo.

Aunque estos síntomas son alteraciones en la experiencia subjetiva de la realidad, no se trata de una forma de psicosis. Las personas que los sufren son capaces de distinguir entre sus propias experiencias internas y la realidad objetiva externa.

Síntomas

Despersonalización

  • Tener la sensación de ser un observador externo de los pensamientos, sentimientos o tener la sensación de estar flotando.
  • Sentir algo parecido a ser un robot o no estar en control del habla o de otros movimientos.
  • Sentir que el cuerpo, piernas o brazos están distorsionados o alargados.
  • Enlentecimiento de las respuestas al mundo externo, entumecimiento emocional o físico de los sentidos.
  • Tener la sensación de que los recuerdos no van unidos a emociones, y de que puede que no sean los propios recuerdos.

Desrealización

  • Tener la sensación de que las situaciones externas son poco familiares, como si se estuviera viviendo en una película.
  • Sentirse desconectado emocionalmente de la gente cercana.
  • El ambiente externo parece distorsionado, artificial, incoloro o sin claridad.
  • Distorsiones en la percepción del tiempo, como eventos recientes sentidos como el pasado distante.
  • Distorsiones sobre la distancia, tamaño y forma de objetos.

Causas

No se conoce la causa exacta de este trastorno, aunque han sido identificados factores de riesgo biopsicosociales. Los precipitadores inmediatos más comunes del trastorno tienen que ver con episodios de estrés severos, abusos en la infancia, muertes de personas cercanas, o traumas importantes (cualquier hecho en el que la personas haya visto que su vida e integridad física estaba en peligro). Aunque aún no se tienen demasiados datos sobre la neurobiología de este trastorno, hay evidencias de que el córtex prefontal podría inhibir circuitos neuronales que normalmente forman el sustrato emocional de la experiencia.

 

Tratamiento psicológico

Cuando las sensaciones de despersonalización o desrealización se convierten en frecuentes, pueden ser un signo de padecer un trastorno de disociación o de otra enfermedad mental. En estos casos, cuando se trata el trastorno principal, normalmente los síntomas disociativos desaparecen por sí solos.

Es importante saber que cuando el trastorno de despersonalización cursa como una patología independiente, los tratamientos y terapias que existen en la actualidad no lo eliminan, sino que ayudan a convivir con el trastorno de la mejor manera posible.

Mediante la terapia psicológica se pretende ayudar a los pacientes a reinterpretar las síntomas de forma no amenazante. La elección de las técnicas terapéuticas adecuadas las determinará el psicólogo especializado teniendo en cuenta la morfología de los síntomas así como

La importancia de perdonar

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Perdonar es un acto de afecto hacia uno mismo, aunque la mayoría de las personas asocian el perdón únicamente con el amor hacia el otro. Cuando perdonas estás avanzando tú.

Es verdad que perdonar no es fácil y va a depender de la magnitud del daño que una persona haya sentido. Tanto la persona que pide perdón como la que perdona, consiguen una paz interior que es muy difícil de conseguir por otros medios, por lo que conviene practicarlo siempre que sea necesario.

El pedir perdón tiene sus
beneficios, el primero de ellos es la liberación una vez que reconoces la
equivocación o el daño que hayas podido causar.
El hecho de perdonar y pedir perdón se suelta el dolor causado, se olvida
el sentimiento de rabia y se recupera la confianza en una mismo y la
tranquilidad.

Pero a veces es difícil pedir perdón. A continuación, la psicóloga Pilar Cortés del Gabinete Psicólogos Málaga PsicoAbreu os va a dejar algunos pasos para aprender a pedir, o cómo pedir perdón.

  • Admitir y aceptar la culpabilidad:
    hacernos responsables de nuestros actos.
  • Pedir perdón
  • Preguntar como poder solucionar el error,
    es decir, nos ofrecer a reparar el daño ocasionado.
  • Explicar porque nos hemos equivocado
  • Mostrar arrepentimiento
  • No tener reacciones impulsivas

En resumen,perdonar significa apaciguar la ira interior que queda tras el daño
recibido. Eliminar la sed de venganza, de
dolor ajeno, supone restablecer el equilibrio y la justicia con el lado
contrario de la moneda del mal. Perdonar no es olvidar los hechos, ni negar la
realidad; no es humillarse ante el otro; es aceptar y reequilibrar los
sentimientos a través del polo opuesto de quien te ha hecho daño.

Es importante por ello,
perdonar no solo a la otra persona, también a uno mismo.

Adicción al cibersexo

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La adicción al cibersexo, o al sexo a través de internet es un tipo de adicción sexual que origina serios problemas en el estilo de vida de la persona, afectando tanto en su vida social, económica y laboral. La adicción a este tipo de contenidos es y ha sido cada vez más frecuente y son numerosas las personas, tanto individualmente, como en pareja, que acuden a profesionales para resolver los problemas relacionados con esto.

Un último estudio de la
unidad de investigación en Sexualidad y Sida, han encontrado que este tipo de
dependencia afecta al 8% de la población, el 6% hombres y 2% mujeres, entre 25
y 50 años, y la mitad de todos con ellos con una relación de pareja estable.

¿Qué
es el cibersexo?

Se refiere a la práctica
sexual a través de internet. La
forma más frecuente de referir el cibersexo es el encuentro sexual con otras
personas a través de mensajes de chat que se convierte en un juego de roles
sexuales, pero también se considera cibersexo a la visualización de portales
pornográficos online, o a la participación en la actividad a través de
fotografías o cámaras webs entre muchas otras prácticas.

Señales
de alarma  

Es complicado detectar la
adicción al cibersexo, ya que se tiende a negar y mentir si alguien intenta
descubrirlo. La persona que es adicta no puede controlarlo, incluso percibiendo
consecuencias negativas que esta adicción le está causando en su vida diaria.  

La psicóloga Pilar Cortés del Gabinete Psicólogos Málaga PsicoAbreu os va a mencionar algunos de los comportamientos que una persona adicta al sexo puede presentar:

  • Cambios inesperados de humor
  • Incapacidad de no pensar en otra cosa que
    no sea el sexo online
  • Mentir a los demás sobre esa obsesión
  • Buscar con ansiedad momentos del día para
    conectarse
  • Perder acontecimientos vitales de su vida
    diaria
  • Gastar excesivo dinero en este tipo de
    práctica
  • Buscar experiencias sexuales cada vez más
    intensas
  • Estar conectado a internet cada vez
    periodos más largos
  • Pensamientos continuados y anticipados
    sobre la próxima conexión

Para poder superar esta adicción
es importante que la persona sea capaz de renacer que tiene un problema, y la
persona tiene que estar muy motivada para el cambio.

El tratamiento más común
para este tipo de adicción es la terapia cognitivo conductual. Muy utilizada también
en diversas adicciones y otros trastornos.  

¿Qué es el miedo escénico y cómo superarlo?

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La ansiedad que se siente al enfrentarse a una exposición en público se trata de una respuesta defensiva y perfectamente previsible del organismo. Un cierto nivel de ansiedad es positivo porque nos ayuda a estar más activos y centrados, aunque si el nivel de ansiedad es demasiado alto no nos permitirá desempeñar la acción correctamente y experimentaremos un elevado malestar. En este punto es donde surge el miedo escénico; se trata de una fobia específica, que se limita al miedo a hablar (o actuar de algún modo) delante un público determinado.

Causas

Es posible tener miedo escénico a hablar (actuar) en público y desenvolverte bien en situaciones sociales, gustarte relacionarte con las personas y tener muchos amigos.

Numerosos estudios han encontrado que este miedo se da en un elevado porcentaje de la población; por tanto quizás estemos ante un miedo innato, aunque dependiendo de los rasgos personales se puede presentar en mayor o menor medida.

  • En las personas en las que se produce una baja ansiedad puede incluso ayudar a activarlas más. Esta ansiedad va disminuyendo normalmente con el desempeño y la práctica.
  • En las personas en las que el grado de ansiedad es alto, se pueden encontrar conductas relacionadas con la evitación y puede llegar a provocar incluso bloqueo e inmovilización.

Este miedo escénico se da en mayor grado en personas que han sufrido de pequeños experiencias estresantes o desagradables relacionadas con este hecho en cuestión. Además, también se observa una cierta predisposición o susceptibilidad a desarrollar otro tipo de trastornos de ansiedad.

Síntomas del miedo escénico

Si sufres miedo escénico o miedo a hablar en público quizás puedas verte reflejado en los siguiente síntomas:

  • Pensamientos: miedo al ridículo, miedo al rechazo, miedo al fracaso, expectativas de fracaso, dar demasiada importancia a los errores, confusión de ideas, pérdida de memoria, autoexigencia, etc.
  • Síntomas físicos: intensa ansiedad previa a comunicarte con un público o simplemente con pensarlo o imaginarlo. Sequedad de boca, dolor de cabeza, manos o pies fríos, sudoración excesiva, respiración acelerada, rubor facial, escalofríos, malestar del aparato digestivo, estrés, náuseas, etc.
  • Conductas: evitar eventos en los que tengas que ser el centro de atención, postponer actuaciones, acabar lo antes posible con ese evento para huir en seguida.

Claves para superar el miedo escénico

El problema del miedo a hablar en público se puede solucionar. En caso de que el miedo tenga que ver con el aprendizaje por eventos traumáticos se trata de construir nuevas oportunidades de aprendizaje más positivas y que éstas se vean reforzadas. En el caso de que la tendencia personal sea a relacionarse con las interacciones sociales mediante el miedo, se pueden desarrollar habilidades que modifiquen estos síntomas. Todo ello puede realizarse con la ayuda de un psicólogo especializado.

A continuación se muestran algunas claves específicas para abordar este miedo concreto y específico.

Exposición gradual

Habla primero delante de pocas personas que no te produzcan tanta ansiedad y ve ampliando la dificultas con situaciones cada vez más complicadas (más personas, ambientes menos familiares o controlados, etc)

Diversificar estrategias

Puedes empezar a hablar en público en otras situaciones en las que no se te esté evaluando; por ejemplo, en un autobús público lleno de gente para solicitar algo en concreto. De esa manera irás adquiriendo la habilidad y perdiendo el miedo.

Preparación óptima

No es necesario que lo hagas el día antes si ya te sabes bien lo que vas a presentar. En este sentido, conocer bien de lo que vas a hablar y la estructura de lo que vas a decir te ayudará mucho.

Gestión de la ansiedad

Si una vez que estás inmerso en la exposición comienzas a notar algunos síntomas de ansiedad o bloqueo lo más recomendable es mantener la calma, no negarte a ti mismo que te acabas de poner nervioso, aceptarlo y actuar en consecuencia, sin tenerle miedo. Algo que puede ayudarte mucho es respirar de forma diafragmática y de forma controlada mientras te concentras en esa respiración que va provocándote una mayor relajación a medida que vas realizándola.

A tener en cuenta durante la presentación

Los errores son normales, acéptalos como parte del proceso y no pidas perdón por ellos, simplemente sigue adelante. Si sufres un bloqueo de memoria, continúa con el siguiente punto de tu presentación. Seguramente vuelvas a recordar y podrás volver atrás. Además, la mayor parte de las veces la gente no percibe que estás algo nervioso a no ser que tú digas que lo estás.

 

 

Trastorno de pánico: qué es, cómo identificarlo y tratamiento.

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Trastorno de pánico: qué es, cómo identificarlo y tratamiento.

¿Qué es el trastorno de pánico?

El trastorno de pánicoes un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la presencia de ataques de pánico. Un ataque de pánicoconsiste en la sensación de miedo y terror intenso durante un período corto de tiempo. Durante estas crisis, la persona experimenta una intensa sintomatología física, cree que ha perdido el control de la situación y piensa que le va a ocurrir algo malo.

Lo característico de estos ataques es que ocurren sin una amenaza o peligro aparente, de forma imprevista y sin nada que señale que va a ocurrir. Estas características generan una sensación de miedo constante en la persona que ha experimentado un ataque de pánico debido a la incertidumbre de si volverá a ocurrir o no, y cuándo.

¿Sufro trastorno de pánico? ¿Cuáles son sus síntomas?

 La sintomatología del trastorno de pánico podemos diferenciarla en tres niveles:ataque panico psicologo malaga

  • Nivel fisiológico. Hace referencias a las sensaciones físicas como palpitaciones, sudoración, hiperventilación, temblor, sensación de ahogo,…
  • Nivel cognitivo. Es característico que la persona crea que va a morir o que le va a pasar algo grave durante los ataques (“me encuentro tan mal que parece que me voy a morir”) y que tengan miedo a perder el control o volverse loco (“¿y si pierdo el control cuando me encuentro tan mal?”). Además, están constantemente preocupados por la posibilidad de sufrir otro ataque (“¿y si me da otro ataque de pánico estando solo?”).
  • Nivel conductual. Durante el ataque de pánico, la persona intentará salir de la situación. Posteriormente, suele evitar las situaciones en las que se ha sufrido un ataque de pánico o en las que crea que le puede ocurrir. En este sentido, debido al miedo a sufrir otro ataque de pánico, la persona puede comenzar a evitar muchas situaciones de su vida diaria, dificultándole el desarrollo de sus actividades habituales.

¿Cuál es el tratamiento para el trastorno de pánico?

En este tipo de trastornos, es frecuente que los médicos de atención primaria receten psicofármacos. Estos fármacos son efectivos para la disminución de los síntomas pero no elimina la raíz del problema. Por ello, el tratamiento recomendado es la terapia psicológica o, en función de la gravedad, la utilización de farmacología junto con tratamiento psicológico. En la terapia la persona adquiere conocimientos sobre la ansiedad, cómo funciona y sobre qué le puede estar provocando este malestar, así como herramientas para gesitonarla

¿Por qué necesitamos la aprobación de los demás?

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Las personas necesitamos sentir algo de aprobación social. Ese “feed-back” es necesario para sentirnos seguros y de algún modo forma de parte de la construcción y mantenimiento de nuestra autoestima. Sin embargo, cuando esta necesidad de aprobación se convierte en algo extremo e indispensable, puede llegar a convertirse en un serio problema emocional y psicológico.

Causas

Esta necesidad de aprobación extrema está basada en premisas que distorsionan la realidad. Esto nos hace relacionarnos con ella de forma errónea, generando problemas en nuestro bienestar. Estas ideas irracionales suelen ser inadecuadas e ineficaces; además las emociones que generan suelen ser negativas y desmedidas.

Si basamos la forma en la que nos relacionamos con el mundo en premisas que asumimos como verdades absolutas del tipo: “Para un adulto, existe una necesidad absoluta de cariño y  aprobación de sus semejantes, familia y amigos”. Esto planteará una meta realmente utópica e inalcanzable. Es imposible gustarle a todo el mundo, incluso las personas que nos aprecian alguna vez no estarán de acuerdo con nuestras decisiones. Buscar esta meta imposible puede hacer que la persona viva con un alto grado de frustración y ansiedad.

Consecuencias

Además de las emociones negativas asociadas a los pensamientos irracionales, las personas con necesidad de aprobación sufren un desgaste añadido. Esto se refleja en que no saben tomar una decisión y actuar en consecuencia. Tenderán a debatir constantemente pros y contras ya que no saben si su decisión será del agrado de los demás. Esto ocurre incluso con cuestiones irrelevantes.  Por ejemplo; qué hacer de cenar cuando viene visita a casa, qué película ver en el cine con los amigos, qué música elegir si vas en tu coche acompañado de otra persona, etc.

Asimismo, las personas con necesidad de aprobación suelen tener problemas para dar una opinión, defender sus derechos, pedir favores, etc. Todas estas limitaciones dificultan gravemente su habilidad para relacionarse adecuadamente con su entorno.

Trastornos relacionados

La necesidad patológica de aprobación  juega un papel muy importante como factor predisponente o mantenedor de distintos trastornos psicológicos:

Fobia socialQuién la padece, no se relaciona debidamente con los demás porque se hace un planteamiento previo de cómo ha de comportarse para que no lo evalúen negativamente.  Esta anticipación suele generar una elevada ansiedad que hará que la persona evite exponerse al juicio de los demás.

Anorexia. La convicción de que el aspecto físico es la clave del éxito personal y social, les lleva a seguir una dieta estricta como único modo de conseguir la valoración positiva o la aprobación por parte de los demás.

¿Qué hacer para controlar la necesidad de aprobación?

Si dejamos a un lado los trastornos psicológicos asociados que tienen como base esta necesidad de aprobación patológica; su existencia, por sí sola puede acarrear muchos problemas emocionales y relacionales. Sería conveniente acudir a un Psicólogo especialista para tratar las ideas irracionales sobre las que se sustentan esas premisas o supuestos erróneos. Mediante la terapia psicológica se aprende a identificar los pensamientos irracionales que están generando miedo y emociones desajustadas y, a su vez, se aprende a generar otros pensamientos más adaptativos para sustituir a los anteriores.

 

La importancia de la prevención del suicidio en los adolescentes

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adolescentes deprimido

La importancia de la prevención del suicidio en los adolescentes

adolescentes deprimido

Actualmente los adolescentes son más propensos a estar deprimidos.

El suicido es una realidad silenciosa en las sociedades modernas. A pesar de no aparecer cada día en los medios de comunicación, los datos sobre quienes eligen la muerte ante el dolor de la vida son abrumadores.

Según la encuesta, lo más alarmante es la salud mental de los más jóvenes. El número de adolescentes que dice haber tenido sentimientos constantes de tristeza o desesperanza aumentó del 28,5% en 2007 al 31,5% en 2017. Del mismo modo que aumentó el número de niños que consideraban seriamente el suicidio: 17% en 2017 comparado con el 14,5% en 2007. También ha aumentado el número de adolescentes que tienen una planificación suicida elaborada, llevando las ideas de suicidio un paso más allá.

¿Se puede prevenir el suicidio?

adolescentes suicidio Psicologos Malaga

En gran parte de los casos, el suicidio se puede prevenir, aunque es muy difícil valorar la posibilidad de que una persona se suicide ya que el ser humano es muy complejo y cada persona es única, tiene una manera particular de vivir las situaciones y de interpretar la realidad.

La Psicóloga Pilar Cortés del Gabinete Psicólogos Málaga PsicoAbreu os va a dar algunas claves para ponerse en sobre aviso y detectar señales:

  • Tomar en cuenta las expresiones como: “lo mejor es irme y olvidarlo todo”, “todo sería más fácil si no yo no existiera”. Algunas personas suelen avisar del pensamiento manifestando este tipo de expresiones. Aunque hay muchos que no expresan ni manifiestan sus intenciones, de ahí la dificultad de no intuir nada los familiares.
  • Algunos de los suicidios suelen producirse cuando la persona aparenta estar bien.
  • Debemos prestar atención ante las conductas autolesivas (cuando se hacen daño, con quemaduras, cortes…)
  • Los pensamientos suicidas van y vienen, pero cuando ese pensamiento es firme y toma la determinación es cuando actúan.

Hay que estar muy pendiente y estar atentos, una depresión o cualquier tipo de patología que genere este tipo de pensamientos son enfermedades muy complicadas y complejas. Se necesitas tener muchos recursos, apoyo y ayuda.

¿Cómo superar la culpa?

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La culpa es una emoción completamente normal; en realidad es un mecanismo adaptativo, ya que es necesaria para mantener las relaciones personales con aquellos que te rodean. No obstante, en ocasiones este sentimiento de culpa puede convertirse en algo irracional, desmesurado o demasiado frecuente. En este punto sería necesario intervenir para superarlo y poder recuperar el bienestar emocional.

Origen

La culpa forma parte de nuestras emociones naturales desde la infancia y ayuda a formar nuestras estructuras sociales y normas. De alguna forma, esta emoción sería necesaria para mantener el orden público, familiar y relacional. Además, con el tiempo, las normas que se van aprendiendo desde la infancia comienzan a formar parte de los valores de cada uno.

¿Cuándo sentimos culpa?

Suele surgir cuando sentimos que estamos haciendo daño a otras personas o cuando actuamos en contra de lo que nosotros mismos pensamos o queremos. Asimismo, cuanta más necesidad de aprobación por los demás tiene una persona, más culpa o malestar siente. Por una parte, si realiza algo que no es aprobado por los demás, aunque no sea nada malo, sentirá culpa. Por otra parte, sentirá malestar ya que es probable que se ajuste a los deseos de los demás y no a los propios.

En algunos casos ese sentimiento de culpa puede ser más o menos justificado, aunque en otros es totalmente desadaptativo, es decir, no cumplirá otra función que fomentar el malestar emocional. 

Claves para superar la culpa

Disculparse

A veces una disculpa sincera puede ser realmente liberadora. Puede resultar la más lógica aunque muy a menudo no se cumple y, si se hace, puede producir un gran alivio.

Reatribuir responsabilidades

Esta técnica se basa en que examinar las situaciones que generaron el sentimiento de culpa y atribuir de forma lógica y objetiva la responsabilidad a cada persona.

No se trata de que te liberarse de toda la responsabilidad, sino de dar a cada miembro la responsabilidad que se merece y no atribuírsela toda a uno mismo.

Aceptar nuestro comportamiento

En última instancia, siempre será nuestra la responsabilidad de elegir eliminar la culpa y aceptarse a uno mismo. Solo se tendrá que tomar la decisión que más conveniente se crea.

No buscar la aprobación

Es importante no buscar con los propios actos satisfacer las necesidades o requerimientos de los demás, sino hacer realmente lo que uno quiera sin ajustarse constantemente a los deseos de otros y sin que con ello se haga daño psicológico o físico a alguien.

Cambiar nuestros pensamientos sobre el pasado.

Hay circunstancias del pasado que ya no pueden cambiarse; si hay que pensar en ello es mejor hacerlo únicamente para extraer algún aprendizaje que nos permita seguir avanzando en el presente.

Comunicarse de forma asertiva

Se trata de enseñarle a las personas que intentan ejercer la manipulación mediante la culpa, que somos capaces de enfrentarnos a las posibles consecuencias de nuestro comportamiento, aceptándolas pero sin sentir culpa. Por ejemplo: “Laura, es tu decisión enfadarte porque haya decidido no acompañarte a ir de compras, lo entiendo pero aún así no voy a cambiar mi opinión”.

Estas claves pueden dar algunas pistas sobre cómo trabajar con el sentimiento de culpa, pero si llevamos un tiempo padeciendo estos síntomas lo más recomendable sería acudir a un Psicólogo especialista para adquirir las herramientas de afrontamiento necesarias para que los cambios sean estables y permanentes.

Consejos para educar a niños Rebeldes

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Consejos para educar a niños Rebeldes

niño tirano

¿ Qué hacer con los niños rebeldes o desobedientes?

Normalmente estos niños suelen tener un temperamento fuerte, buscan un enfrentamiento, son desafiantes, buscan llamadas de atención y la mayoría de las veces suelen conseguirlo.

La Psicóloga Infantil Pilar Cortés os va a dar unos consejos para ponerlos en práctica:

  • Poner normas y límites: Ejemplo: las cosas las diremos  una sola vez y si no haces caso las consecuencias serán “éstas” (según sea el caso y la edad le llevarán a su cuarto para que recapacite, no le prestarán atención, cambiamos ese comportamiento por otro más adecuado, etc) Por ejemplo, cuando el pequeño se enfada y pega a otros niños: le diremos claramente “no se pega” y le ofreceremos otra alternativa, para que sepa lo que tiene que hacer “si estas enfadado por algo se lo dices a tu amiguito, le dices lo que quieres o te gustaría”.
  • Imponer “castigos” si no obedecen
  • No perder la calma, ni entrar en sus provocaciones
  • Reforzar el buen comportamiento: Es importante señalarles lo que hacen bien, decirles lo contentos que estamos cuando han obedecido y prestarles atención.
  • Darle cariño y comprensión: Hay que comprender la edad y etapa por la que pasan los niños, ser conscientes de que están formando su identidad.

Locus de control: ¿Quién controla tu vida?

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locus de control
locus de control

Son muchas las personas que se sienten atrapadas con su vida y no encuentran una forma de solucionar su situación actual; algunas experimentan situaciones vitales verdaderamente duras y difíciles que tienen difícil solución, pero muchas otras se sienten atrapadas cuando no lo están, ya que en realidad tienen el control de su vida en sus manos aunque no lo ejercen. ¿Por qué razón se da esta circunstancia?

Trabajar durante años en un empleo que no te gusta, tener una pareja que no te llena y con la que ves ningún futuro, invertir tu tiempo de ocio en actividades que no te satisfacen, etc. Todo esto son sensaciones que en mayor o menor medida todos hemos tenido en un momento determinado. Pero ante estas circunstancias siempre habrá dos formas de actuar;  luchar para conseguir un cambio satisfactorio o no hacer nada y resignarse ante lo “inevitable”

Cuando hablamos de la percepción que tiene una persona acerca de dónde se localiza la causa de los acontecimientos de su vida cotidiana, nos estamos refiriendo al concepto “Locus de Control”. Dicho de otro modo, sería el grado en que una persona percibe que el origen de los acontecimientos y de su propio comportamiento es interno o externo a él. Basándonos en esta última definición, el Locus de Control puede ser de dos tipos: interno o externo.

Locus de control interno

El locus de control interno es la percepción del sujeto de que los eventos ocurren principalmente como efecto de sus propias acciones, es decir la percepción de que él mismo controla su vida. Las personas con locus de control interno valoran positivamente el esfuerzo, la habilidad y la responsabilidad personal.

Locus de control externo

locus de control

El locus de control externo es la percepción de la persona de que los eventos ocurren como resultado del azar, el destino, la suerte  o las decisiones de otros. Así, el Locus de control externo es la percepción de que los eventos no tienen relación con el propio desempeño, es decir que los eventos no pueden ser controlados por esfuerzo y dedicación propia. Estas personas se caracterizan por atribuir tanto los méritos como las responsabilidades principalmente a otras personas. Además, aquellas personas que tienen un Locus de Control externo suelen tener una baja autoestima o problemas relacionados con la ansiedad o depresión ya que se sienten frustradas por vivir en un mundo que perciben como incontrolable.

Errores de atribución

La mayor parte de lo que hacemos depende de nosotros. Es evidente que hay factores ambientales que nos influyen, pero somos nosotros en última instancia quienes decidimos. Esto no quiere decir que no puedan darse acontecimientos totalmente incontrolables por nosotros, es importante tener presente que, aunque los hay, son mucho menos frecuentes de lo que en muchas ocasiones percibimos. Lo más importante es diferenciar entre aquellas cosas que son susceptibles de cambio (locus de control interno) y aquellas que no son.

También es importante que diferenciemos aquellas situaciones en las que no podemos hacer nada de aquellas situaciones en las que no queremos  hacer nada. Es muy útil poder hacer esta diferenciación, para evitar sentir lástima o pena de uno mismo por no poder cambiar las cosas cuando en realidad no queremos, porque lo que probablemente está ocurriendo es que los costes iniciales de emprender dicha acción son elevados y preferimos no esforzarnos.

Si evitamos de forma constante el riesgo, en realidad lo que estamos haciendo es limitar las posibilidades de lograr nuestras metas y si queremos avanzar y lograr éxitos, debemos arriesgarnos aunque esto implique aceptar la posibilidad de poder equivocarnos. Todas estas herramientas pueden adquirirse mediante una terapia psicológica adecuada con la que conseguirás recuperar la sensación de autocontrol. Recuerda,  tú tienes el control de tu vida y  seguramente tienes mucho más margen para cambiar las cosas del que piensas.