Perdonar es un acto de afecto hacia uno mismo, aunque la mayoría de las personas asocian el perdón únicamente con el amor hacia el otro. Cuando perdonas estás avanzando tú. Es verdad que perdonar no es fácil y va a depender de la magnitud del daño que una persona haya sentido. Tanto la persona que pide perdón como la que perdona, consiguen una paz interior que es muy difícil de conseguir por otros medios, por lo que conviene practicarlo siempre que sea necesario. El pedir perdón tiene sus beneficios, el primero de ellos es la liberación una vez que reconoces la equivocación o el daño que hayas podido causar. El hecho de perdonar y pedir perdón se suelta el dolor causado, se olvida el sentimiento de rabia y se recupera la confianza en una mismo y la tranquilidad. Pero a veces es difícil pedir perdón. A continuación, algunos pasos para conseguirlo:
  1. Admitir y aceptar la culpabilidad:hacernos responsables de nuestros actos.
  2. Pedir perdón
  3. Preguntar como poder solucionar el error, es decir, nos ofrecer a reparar el daño ocasionado.
  4. Explicar porque nos hemos equivocado
  5. Mostrar arrepentimiento
  6. No tener reacciones impulsivas
En resumen,perdonar significa apaciguar la ira interior que queda tras el daño recibido. Eliminar la sed de venganza, de dolor ajeno, supone restablecer el equilibrio y la justicia con el lado contrario de la moneda del mal. Perdonar no es olvidar los hechos, ni negar la realidad; no es humillarse ante el otro; es aceptar y reequilibrar los sentimientos a través del polo opuesto de quien te ha hecho daño. Es importante por ello, perdonar no solo a la otra persona, también a uno mismo.
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