Son muchas las personas que se sienten atrapadas con su vida y no encuentran una forma de solucionar su situación actual; algunas experimentan situaciones vitales verdaderamente duras y difíciles que tienen difícil solución, pero muchas otras se sienten atrapadas cuando no lo están, ya que en realidad tienen el control de su vida en sus manos aunque no lo ejercen. ¿Por qué razón se da esta circunstancia?

Trabajar durante años en un empleo que no te gusta, tener una pareja que no te llena y con la que ves ningún futuro, invertir tu tiempo de ocio en actividades que no te satisfacen, etc. Todo esto son sensaciones que en mayor o menor medida todos hemos tenido en un momento determinado. Pero ante estas circunstancias siempre habrá dos formas de actuar;  luchar para conseguir un cambio satisfactorio o no hacer nada y resignarse ante lo «inevitable»

Cuando hablamos de la percepción que tiene una persona acerca de dónde se localiza la causa de los acontecimientos de su vida cotidiana, nos estamos refiriendo al concepto «Locus de Control». Dicho de otro modo, sería el grado en que una persona percibe que el origen de los acontecimientos y de su propio comportamiento es interno o externo a él. Basándonos en esta última definición, el Locus de Control puede ser de dos tipos: interno o externo.

Locus de control interno

El locus de control interno es la percepción del sujeto de que los eventos ocurren principalmente como efecto de sus propias acciones, es decir la percepción de que él mismo controla su vida. Las personas con locus de control interno valoran positivamente el esfuerzo, la habilidad y la responsabilidad personal.

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Locus de control externo

locus de control

El locus de control externo es la percepción de la persona de que los eventos ocurren como resultado del azar, el destino, la suerte  o las decisiones de otros. Así, el Locus de control externo es la percepción de que los eventos no tienen relación con el propio desempeño, es decir que los eventos no pueden ser controlados por esfuerzo y dedicación propia. Estas personas se caracterizan por atribuir tanto los méritos como las responsabilidades principalmente a otras personas. Además, aquellas personas que tienen un Locus de Control externo suelen tener una baja autoestima o problemas relacionados con la ansiedad o depresión ya que se sienten frustradas por vivir en un mundo que perciben como incontrolable.

Errores de atribución

La mayor parte de lo que hacemos depende de nosotros. Es evidente que hay factores ambientales que nos influyen, pero somos nosotros en última instancia quienes decidimos. Esto no quiere decir que no puedan darse acontecimientos totalmente incontrolables por nosotros, es importante tener presente que, aunque los hay, son mucho menos frecuentes de lo que en muchas ocasiones percibimos. Lo más importante es diferenciar entre aquellas cosas que son susceptibles de cambio (locus de control interno) y aquellas que no son.

También es importante que diferenciemos aquellas situaciones en las que no podemos hacer nada de aquellas situaciones en las que no queremos  hacer nada. Es muy útil poder hacer esta diferenciación, para evitar sentir lástima o pena de uno mismo por no poder cambiar las cosas cuando en realidad no queremos, porque lo que probablemente está ocurriendo es que los costes iniciales de emprender dicha acción son elevados y preferimos no esforzarnos.

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Si evitamos de forma constante el riesgo, en realidad lo que estamos haciendo es limitar las posibilidades de lograr nuestras metas y si queremos avanzar y lograr éxitos, debemos arriesgarnos aunque esto implique aceptar la posibilidad de poder equivocarnos. Todas estas herramientas pueden adquirirse mediante una terapia psicológica adecuada con la que conseguirás recuperar la sensación de autocontrol. Recuerda,  tú tienes el control de tu vida y  seguramente tienes mucho más margen para cambiar las cosas del que piensas.