Si te identificas con algunas de estas situaciones, es probable que tengas un problema de autocontrol:

  • Sientes una tensión interior creciente que te provoca un malestar emocional y te impulsa a poner en práctica ciertos comportamientos, aunque sabes que son dañinos.
  • No logras controlar tu conducta, sigues repitiendo ese patrón a pesar de que eres consciente de que no tiene sentido o que es perjudicial para ti y/o quienes te rodean.
  • Experimentas a menudo sentimientos de culpa, vergüenza y remordimientos después de haber sucumbido a tus impulsos.
  • Sueles actuar de manera impulsiva, sin reflexionar sobre las consecuencias de tus decisiones, actitudes y/o comportamientos.
  • Tienes la tendencia a buscar la gratificación inmediata, a sabiendas de que ese comportamiento puede ir en contra de tus planes e intereses futuros.

La clave radica en que el mecanismo que se encuentra en la base de la falta de autocontrol se autoalimenta; es decir, que tiene la forma de un círculo vicioso: Cuando experimentas una tensión interior creciente que te hace sentir mal, inmediatamente sientes el impulso de realizar el comportamiento que te ayudará a liberarte, al menos momentáneamente, de esa ansiedad. Luego, cuando reflexionas, te sientes culpable y te recriminas. De esta manera generas nuevamente un estado de estrés y ansiedad que consolida el círculo vicioso

Tipos

Estos son algunos de los más comunes dentro de los denominados trastornos de control de impulsos.

  • Trastorno explosivo intermitente. Se producen episodios de falta de autocontrol que se manifiestan con ataques de ira desproporcionados respecto a la provocación, berrinches y/o disputas verbales. Acto seguido, la persona se arrepiente de sus actos o se recrimina por haber perdido el control
  • Compra compulsiva. Es el impulso irresistible por comprar, aunque la persona no necesite esos productos, a veces, también por internet.
  • Cleptomanía. Es el impulso irresistible de robar objetos, aunque no tengan valor. El robo no es premeditado, la persona simplemente ve el objeto y siente el deseo de tomarlo.
  • Piromanía. Es el impulso de provocar incendios por placer.
  • Ludopatía. Es una conducta de juego recurrente. La persona experimenta una urgencia incontrolable por jugar y apostar, no puede evitarlo aunque sepa que ese comportamiento le está causando daño.
  • Tricotilomanía. Es el impulso de tirarse del pelo hasta arrancarlo. En algunos casos va acompañado de tricofagia (ingesta del pelo arrancado)
  • Onicofagia. Se trata de un hábito compulsivo que lleva a la persona a morder y comerse las uñas.
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Tratamiento

Un componente importante en el tratamiento del control de impulsos es el aprendizaje de técnicas de relajación y la práctica del mindfulness (atención plena)  para ayudarte a lidiar con la ansiedad y la sensación de urgencia. El mindfulness funciona muy bien con este tipo de trastornos porque mejora la capacidad de autocontrol al mejorar la función ejecutiva del cerebro.

No obstante, como los problemas del control de los impulsos suelen tener una evidente manifestación comportamental, también se recurren a técnicas cognitivo-conductuales:

  • Enseñar a detectar las primeras señales de tensión, para lograr controlarlas a tiempo.
  • Mostrar cómo tomar distancia de los pensamientos, sensaciones y emociones, de manera que estos no controlen automáticamente la conducta.
  • Trabajar para modificar los pensamientos, creencias y actitudes disfuncionales que refuerzan la impulsividad.